Mucho tiempo hemos tenido que esperar los aficionados verdinegros para volver a celebrar un título importante, y esta vez, por partida doble. A volver a ilusionarnos con nuestro equipo, a volver a levantarnos de nuestro asiento del Olímpic para ver volar a uno de los nuestros, a volver a tutear a los grandes, a estar orgulloso de ser de la Penya, a volver a ser respetado por los demás, a volver a tener ganas de ver a nuestro equipo, a volver a ser lo que nunca debimos dejar de ser, en definitiva, para volver a ser grandes. Eso sí, sin talonario que valga, con humildad y desde abajo.
Han sido muchos años de travesía por el desierto, de estar a un paso del abismo. De tocar el cielo, a estar en el infierno, en sólo un paso. De ganar una Copa de Europa, a luchar por no descender. De tener un bloque sólido, firme y talentoso, liderado por gente de la cantera como el actual presidente Villacampa, los hermanos Jofresa, Ferran Martínez... a llegar a fichar a una cantidad de jugadores de forma desmesurada, de los cuales la gran mayoría de aficionados, entre los cuales me incluyo, ni nos acordamos. El grupo estaba roto, los problemas económicos eran cada vez mas grandes y para mas inri, los jugadores entraban en disputas entre ellos y hacian caso omiso a las órdenes del club.
Yo era muy pequeño, sinceramente no me acuerdo del momento de delirio que nos proporcionó el título europeo de la mano del gran Zelkjo Obradovic, ni de las ligas ganadas con Lolo Sainz... ni de los primeros años de travesía por el desierto con Pedro Martínez, Quim Costa, Moka Slavnic... En estos casos, hay que tirar de hemeroteca.
Mis primeros recuerdos son de la Copa del Rey de 1997 que ganamos en León, contra el Cáceres, de la mano de Alfred Julbe. André Turner, Tanoka Beard, Andy Toolson, el presi Villacampa, Iván Corrales, César Sanmartín y un irreconocible Xavi Crespo , fueron los héroes de aquella hazaña. ¡Habíamos ganado la Copa del Rey!
Era un éxito, tal y como habían ido las anteriores campañas, un primer paso para salir a flote. Pero quién nos iba a decir que tardaríamos 10 años en volver a levantar esa Copa. Nada fácil, todo sea dicho.
El siguiente objetivo era clasificar afianzarse y alcanzar los play-off. Hacerlo era casi otro éxito, muy lejos de donde no hace mucho habíamos estado. Nada comparable.
Los aficionados dejaron de ir al templo, la masa social dio un bajón que agravó más aún si cabe, la delicada situación económica de la entidad. Años oscuros y difíciles para ser verdinegro.
En 2002, con Manel Comas en el banco, se consiguió alcanzar las semifinales de una competición llamada ULEB Cup, la Korac de toda la vida vamos. El KRKA Novo-Mesto de Jaime Arnold, que al año siguiente jugaría en Badalona, nos privó de luchar por el título.
Pero no fue hasta 2003 en Sevilla, precisamente en otra Copa del Rey, donde se halló una pequeña ráfaga de luz en el camino, una luz de esperanza. Con Aíto García Reneses en el banquillo, un viejo conocido, pero cuestionado por su pasado culé y un chico mallorquín de la cantera llamado Rudy Fernández que parecía llamado a hacer grandes cosas. Pero claro, ya estábamos curados de espanto, eran muchos los fracasos anteriores. Dani García, César Sanmartín, Oriol González, Josep Pacreu, Alfons Albert, Souley Drame, Dani Pérez... que nunca dieron lo que a priori se esperaba de ellos. Otros, que por una razón u otra volaron lejos de Badalona, como los Raül López, Roger Grimau, Álex Mumbrú, Sergi Vidal, Albert Miralles, Albert Oliver... Y algunos que yo me sé, que a pesar de tener condiciones, y muchas, no estuvieron a la altura a la hora de dar el salto y se dejaron llevar por las corrientes. Una verdadera lástima.
Resultado. Subcampeones de Copa y el chico, MVP con alley-hop incluido, marca de la casa.
Otro producto más de la gran cantera verdinegra, pero no uno cualquiera, ya era el jugador franquicia, estaba catapultado al estrellato. El proyecto iba por buen camino. El equipo iba a más.
Dos años después, el éxito volvía a Badalona, aunque a menor escala. Campeones de la FIBA Eurocup. Algo así como tener la Intertoto como competición durante la temporada. Con equipos auténticamente mediocres, más incluso que en la propia ULEB. Duró dos telediarios. En cualquier caso, éste era un título europeo más. No importaba la categoría. Volvíamos a estar en la pomada.
Ya en la temporada 2007, con rumores de idas y venidas (mas bien lo primero). Sería el broche de oro al proyecto de retorno entre los grandes. Con un presupuesto de media tabla, no nos engañemos, siempre con el cinturón abrochado (como se suele decir en estos casos), yendo con lo justo y tirando de la pedrera. Un espetacular comienzo de temporada nos auguraba algo bueno durante ella. Era tónica habitual levantarte del asiento para ver volar a Rudy o Moiso. Ver como Mallet, Rudy, Jagla e incluso Pau Ribas se tiraban triples desde su casa. O como Ricky Rubio, un niño prodigio del basket, con sólo 17 años, vuelve loco a los rivales con todo tipo de driblings, pases, robos... Y el excelente trabajo sucio de Lubos Barton. El juego era sublime, puro espectáculo de calidad.
Primero fue la Copa del Rey, el primer título que vi ganar a mi equipo, diez años después volvía a casa. Más tarde, la ULEB Cup. Aquel título que se nos resistió en su primera edición.
Nadie nos hacía sombra en esos momentos y pese a que no se pudo culminar con la Liga, la temporada fue de ensueño.
La gente se volvía a enganchar con la Penya, los aficionado volvían al Olímpic, pero lo mejor de todo, es que muchos son los hijos de aquellos que llenaban el pabellón de Ausiàs March y el Olímpic y que dejaron de ir. Masa social joven, con ganas e ilusión de volver a vibrar con el Joventut.
Dícen que todo lo que sube, baja. En este caso, todo lo que empieza, acaba. Pues sí, se acabó. Era un secreto a voces, aunque algunos, entre los que me incluyo, manteniamos la esperanza de que siguiera un año más. Rudy, que hace justo un año estuvo a punto de irse a la otra acera, de cambiar el Olímpic por el Blaugrana, daba el OK a los Trail Blazers para iniciar su aventura americana en la NBA. Un sueño realidad, mucha suerte. Y por si no nos cabían mas disgustos en el cuerpo, el mestre Aíto, también anunciaba su adiós. En la temporada que más seguros estabamos los aficionados de su continuidad, se marcha. Mucha razón tiene en que es realmente difícil mejorar el resultado de la pasada campaña, que las papeletas para el batacazo son muchas, pero el club puede y debe seguir creciendo. ¿Y porqué no con usted señor Aíto? Son varios los motivos. El primero, Aito quiere tener caja para poder fichar a su antojo. En estos años esa faceta ha estado y sigue estando limitada a un presupuesto de media tabla. El club, por dentro, no ha evolucionado como lo ha hecho el equipo en la pista. Me explico. Las infraestructuras médicas y sanitarias, por ejemplo, aún estan por debajo de las de un club con aspiraciones a estar arriba. Se ha crecido más en la pista, que en los despachos, por así decirlo. Cuando realmente, ambos conceptos han de avanzar de la mano, a la par.
De Badalona, con destino a Málaga haciendo escala en Pekín. Retirada a la vista. Hasta siempre mestre.
Y por si no teníamos bastante, Barton se nos va al otro lado del Besós. Acordada ya la renovación por un año y una subida de sueldo sustancial, acorde con los parámetros económicos del club, el representante y también el jugador, aceptan una oferta blaugrana imposible de igualar para el Joventut. Adios y gracias.
Hace poco más de una semana, echó a rodar el nuevo proyecto con Sito Alonso a la cabeza, el que hasta ahora había sido segundo entrenador, se convertirá en el entrenador más joven de la ACB con 32 años. Muchas dudas se crearon después del adiós de los dos estandartes actuales como eran Rudy y Aito. ¿Vuelven los fantasmas del 94? Pues no, para nada. Pese a que no todo es perfecto en el club, ni mucho menos, éste ha sabido moverse rápido en comparación a años anteriores, donde teniamos que esperar a principios de agosto para saber cuál era el primer fichaje de la Penya. A estas alturas, con Euroliga en el calendario, la plantilla esta cerrada y bien. Simas Jasaitis, Luka Bogdanovic, el jóven de la cantera Henk Norel, Bracey Wright y Pops Mensah-Bonsu, junto con Sito y Ricky como nuevo líder, serán los encargados de minimizar las alargadas sombras de Rudy y Aíto.
Han sido muchos años de travesía por el desierto, de estar a un paso del abismo. De tocar el cielo, a estar en el infierno, en sólo un paso. De ganar una Copa de Europa, a luchar por no descender. De tener un bloque sólido, firme y talentoso, liderado por gente de la cantera como el actual presidente Villacampa, los hermanos Jofresa, Ferran Martínez... a llegar a fichar a una cantidad de jugadores de forma desmesurada, de los cuales la gran mayoría de aficionados, entre los cuales me incluyo, ni nos acordamos. El grupo estaba roto, los problemas económicos eran cada vez mas grandes y para mas inri, los jugadores entraban en disputas entre ellos y hacian caso omiso a las órdenes del club.
Yo era muy pequeño, sinceramente no me acuerdo del momento de delirio que nos proporcionó el título europeo de la mano del gran Zelkjo Obradovic, ni de las ligas ganadas con Lolo Sainz... ni de los primeros años de travesía por el desierto con Pedro Martínez, Quim Costa, Moka Slavnic... En estos casos, hay que tirar de hemeroteca.
Mis primeros recuerdos son de la Copa del Rey de 1997 que ganamos en León, contra el Cáceres, de la mano de Alfred Julbe. André Turner, Tanoka Beard, Andy Toolson, el presi Villacampa, Iván Corrales, César Sanmartín y un irreconocible Xavi Crespo , fueron los héroes de aquella hazaña. ¡Habíamos ganado la Copa del Rey!
Era un éxito, tal y como habían ido las anteriores campañas, un primer paso para salir a flote. Pero quién nos iba a decir que tardaríamos 10 años en volver a levantar esa Copa. Nada fácil, todo sea dicho.
El siguiente objetivo era clasificar afianzarse y alcanzar los play-off. Hacerlo era casi otro éxito, muy lejos de donde no hace mucho habíamos estado. Nada comparable.
Los aficionados dejaron de ir al templo, la masa social dio un bajón que agravó más aún si cabe, la delicada situación económica de la entidad. Años oscuros y difíciles para ser verdinegro.
En 2002, con Manel Comas en el banco, se consiguió alcanzar las semifinales de una competición llamada ULEB Cup, la Korac de toda la vida vamos. El KRKA Novo-Mesto de Jaime Arnold, que al año siguiente jugaría en Badalona, nos privó de luchar por el título.
Pero no fue hasta 2003 en Sevilla, precisamente en otra Copa del Rey, donde se halló una pequeña ráfaga de luz en el camino, una luz de esperanza. Con Aíto García Reneses en el banquillo, un viejo conocido, pero cuestionado por su pasado culé y un chico mallorquín de la cantera llamado Rudy Fernández que parecía llamado a hacer grandes cosas. Pero claro, ya estábamos curados de espanto, eran muchos los fracasos anteriores. Dani García, César Sanmartín, Oriol González, Josep Pacreu, Alfons Albert, Souley Drame, Dani Pérez... que nunca dieron lo que a priori se esperaba de ellos. Otros, que por una razón u otra volaron lejos de Badalona, como los Raül López, Roger Grimau, Álex Mumbrú, Sergi Vidal, Albert Miralles, Albert Oliver... Y algunos que yo me sé, que a pesar de tener condiciones, y muchas, no estuvieron a la altura a la hora de dar el salto y se dejaron llevar por las corrientes. Una verdadera lástima.
Resultado. Subcampeones de Copa y el chico, MVP con alley-hop incluido, marca de la casa.
Otro producto más de la gran cantera verdinegra, pero no uno cualquiera, ya era el jugador franquicia, estaba catapultado al estrellato. El proyecto iba por buen camino. El equipo iba a más.
Dos años después, el éxito volvía a Badalona, aunque a menor escala. Campeones de la FIBA Eurocup. Algo así como tener la Intertoto como competición durante la temporada. Con equipos auténticamente mediocres, más incluso que en la propia ULEB. Duró dos telediarios. En cualquier caso, éste era un título europeo más. No importaba la categoría. Volvíamos a estar en la pomada.
Ya en la temporada 2007, con rumores de idas y venidas (mas bien lo primero). Sería el broche de oro al proyecto de retorno entre los grandes. Con un presupuesto de media tabla, no nos engañemos, siempre con el cinturón abrochado (como se suele decir en estos casos), yendo con lo justo y tirando de la pedrera. Un espetacular comienzo de temporada nos auguraba algo bueno durante ella. Era tónica habitual levantarte del asiento para ver volar a Rudy o Moiso. Ver como Mallet, Rudy, Jagla e incluso Pau Ribas se tiraban triples desde su casa. O como Ricky Rubio, un niño prodigio del basket, con sólo 17 años, vuelve loco a los rivales con todo tipo de driblings, pases, robos... Y el excelente trabajo sucio de Lubos Barton. El juego era sublime, puro espectáculo de calidad.
Primero fue la Copa del Rey, el primer título que vi ganar a mi equipo, diez años después volvía a casa. Más tarde, la ULEB Cup. Aquel título que se nos resistió en su primera edición.
Nadie nos hacía sombra en esos momentos y pese a que no se pudo culminar con la Liga, la temporada fue de ensueño.
La gente se volvía a enganchar con la Penya, los aficionado volvían al Olímpic, pero lo mejor de todo, es que muchos son los hijos de aquellos que llenaban el pabellón de Ausiàs March y el Olímpic y que dejaron de ir. Masa social joven, con ganas e ilusión de volver a vibrar con el Joventut.
Dícen que todo lo que sube, baja. En este caso, todo lo que empieza, acaba. Pues sí, se acabó. Era un secreto a voces, aunque algunos, entre los que me incluyo, manteniamos la esperanza de que siguiera un año más. Rudy, que hace justo un año estuvo a punto de irse a la otra acera, de cambiar el Olímpic por el Blaugrana, daba el OK a los Trail Blazers para iniciar su aventura americana en la NBA. Un sueño realidad, mucha suerte. Y por si no nos cabían mas disgustos en el cuerpo, el mestre Aíto, también anunciaba su adiós. En la temporada que más seguros estabamos los aficionados de su continuidad, se marcha. Mucha razón tiene en que es realmente difícil mejorar el resultado de la pasada campaña, que las papeletas para el batacazo son muchas, pero el club puede y debe seguir creciendo. ¿Y porqué no con usted señor Aíto? Son varios los motivos. El primero, Aito quiere tener caja para poder fichar a su antojo. En estos años esa faceta ha estado y sigue estando limitada a un presupuesto de media tabla. El club, por dentro, no ha evolucionado como lo ha hecho el equipo en la pista. Me explico. Las infraestructuras médicas y sanitarias, por ejemplo, aún estan por debajo de las de un club con aspiraciones a estar arriba. Se ha crecido más en la pista, que en los despachos, por así decirlo. Cuando realmente, ambos conceptos han de avanzar de la mano, a la par.
De Badalona, con destino a Málaga haciendo escala en Pekín. Retirada a la vista. Hasta siempre mestre.
Y por si no teníamos bastante, Barton se nos va al otro lado del Besós. Acordada ya la renovación por un año y una subida de sueldo sustancial, acorde con los parámetros económicos del club, el representante y también el jugador, aceptan una oferta blaugrana imposible de igualar para el Joventut. Adios y gracias.
Hace poco más de una semana, echó a rodar el nuevo proyecto con Sito Alonso a la cabeza, el que hasta ahora había sido segundo entrenador, se convertirá en el entrenador más joven de la ACB con 32 años. Muchas dudas se crearon después del adiós de los dos estandartes actuales como eran Rudy y Aito. ¿Vuelven los fantasmas del 94? Pues no, para nada. Pese a que no todo es perfecto en el club, ni mucho menos, éste ha sabido moverse rápido en comparación a años anteriores, donde teniamos que esperar a principios de agosto para saber cuál era el primer fichaje de la Penya. A estas alturas, con Euroliga en el calendario, la plantilla esta cerrada y bien. Simas Jasaitis, Luka Bogdanovic, el jóven de la cantera Henk Norel, Bracey Wright y Pops Mensah-Bonsu, junto con Sito y Ricky como nuevo líder, serán los encargados de minimizar las alargadas sombras de Rudy y Aíto.
Un año más, parece ser que el club es el principal destino para aquellos jugadores que necesitan revalorizarse. Un año al Joventut y al siguiente, el contrato de mi vida. Ejemplos: Hamilton, Gaines, Archibald, Moiso, Mumbrú y ahora Barton. Lo bueno del caso, es que la mayoría o algunos de ellos, al año de haberse ido, vuelven a picar a la puerta en busca de un hueco en el equipo. Cuando el dinero pierde fuelle... En fin, este año nos toca hacer lo propio con Jasaitis. Ilusionante fichaje, como el resto.
Pase lo que pase y ahora mas que nunca, la historia continua en el Olímpic de Badalona, en la Capital del Basket Europeo, con la ilusión y la juventud siempre por bandera.
Lo mejor está por llegar.
Per Sempre, Força Penya!
Per Sempre, Força Penya!

1 comentario:
Yo también soy de Badalona y me siento muy identificado contigo en este gran texto.Lo haces bastante bien,chico.
Que tengas suerte en tu carrera profesional.
A ver si este año tenemos suerte con los nuevos fichajes:Mensah-Bonsu,Wright,Jasaitis...
Saludos de un penyero
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